INVESTIGACION HISTORICA GENERAL
DECLAMACIÓN
Segun la Real Academia Española.
* declamación
Del lat. declamatio, -ōnis.
1. f. Acción de declamar.
2. f. Oración escrita o dicha con el fin deejercitarse en las reglas de la retórica, ycasi siempre sobre asunto fingido osupuesto.
3. f. Oración o discurso.
4. f. Discurso pronunciado condemasiado calor y vehemencia, yparticularmente invectiva áspera contrapersonas o cosas.
5. f. Arte o técnica de declamar (‖ recitar).
*declamar
Del lat. declamāre.
1. intr. Hablar en público.
2. intr. Hablar con el fin de ejercitarse enlas reglas de la retórica, casi siempresobre asunto fingido o supuesto.
3. intr. Hablar con demasiado calor yvehemencia, y particularmente haceralguna invectiva con aspereza.
4. intr. Recitar la prosa o el verso conentonación, ademanes y gestosadecuados. U. t. c. tr.
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La Declamación
como oficio artístico, es el arte escénico de recitar un poema tradicionalmente
a memoria sin necesidad de un atril, utilizando el gesto y la mímica para
llegar con fuerza y vehemencia al espectador dándole a entender la importancia
y significado de lo que se está diciendo.
Tiene sus orígenes en el Teatro Griego
Tiene sus orígenes en el Teatro Griego
La declamación se compuso con los acentos y por consiguiente para escribirla debían emplearse los mismos caracteres que servían para señalar estos acentos. En un principio no hubo más que tres, a saber: el agudo, el grave y el circunflejo pero luego se fueron sucesivamente aumentando y llegaron hasta el número de diez , cada uno de los cuales se indicaba con su carácter diferente y cuyos nombres y figuras se ven en los gramáticos antiguos. El acento enseñaba el cómo, cuándo y de qué manera se había de levantar o bajar la voz en la pronunciación de cada sílaba. Se aprendía la entonación de estos acentos al mismo tiempo que se aprendía a leer, por lo que no había casi nadie que ignorara o no entendiese esta especie de notas y no se hallara en estado de juzgar de la habilidad del que leía o declamaba.
Muchos son los pasajes que podríamos citar probando que la declamación de los actores en el teatro antiguo era compuesta y escrita con notas, que determinaban el tono que se debía tomar. Esta especie de recitado se hallaba sostenido por un bajo continuo, cuyo ruido sería proporcionado, según todas las apariencias al ruido que hace un hombre que declama. Dicha práctica nos parece en el día de hoy absurda y casi increíble pero no por esto es menos cierta. No se puede tampoco hablar sino por conjeturas acerca la composición que podía tocar el bajo continuo que acompañaba a los actores cuando declamaban. Quizá no haría mas, como indica Bollin que tocar de tiempo en tiempo algunas notas largas que se harían sentir en los pasajes en que debía el actor tomar el tono, en los cuales le hubiese sido difícil entrar con exactitud sin este auxilio, haciendo el bajo el mismo servicio al actor que hacía a Graco el tocador de flauta, quien situado cerca de sí le daba de tiempo en tiempo cuando arengaba, los tonos con que había de proseguir.
El bajo no solamente servía para la entonación y canto, digámoslo así, de la declamación, sino que arreglaba también el accionado. Este arte, llamado por los griegos orgesis y saltatio por los latinos, consistía, según dice PLATON, en la imitación de todas las acciones y movimientos que pueden hacer los hombres. Así pues el sentido de la palabra saltatio no debe limitarse al que damos nosotros en nuestra lengua a la palabra danza pues tenía mucha más extensión. Su objeto no solo era enseñar las actitudes y movimientos que sirven para adquirir buena gracia o para ejecutar ciertos bailes, sino también para arreglar el gesto, tanto de los autores como de los oradores e igualmente para enseñar a gesticular o la pantomima, es decir, el arte de darse a entender o expresarse con acciones sin el socorro de la palabra.
Los antiguos ponían en general un cuidado extraordinario en perfeccionarse en el gesto, cuyo esmero era mayor en los oradores por la necesidad que tenían de poseer este arte. Es bien sabido lo mucho que Demóstenes se aplicó en él y que Roscio, aquel célebre actor romano, disputaba algunas veces con Cicerón sobre quien explicaría mejor un mismo pensamiento de muchas maneras diferentes cada uno según su arte, a saber, Roscio con acciones y Cicerón con la voz o con la palabra; y parece que Roscio daba con la sola acción tanta fuerza y sentido a la frase, como Cicerón con la palabra. Cambiaba luego Cicerón las palabras o la combinación del período o de la frase sin quitar el vigor del sentido del discurso y Roscio le daba enseguida todo el sentido con otras acciones diferentes, sin que este cambio disminuyese la expresión y fuerza de su representación muda.
dentro de la declamación se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
a. Dicción
La dicción se refiere a la manera de pronunciar palabras o construcciones. En declamación necesitamos que cada verso y cada palabra contenida en el poema, llegue con claridad a los oídos de quienes escuchan.
Consiste en el movimiento del rostro o de las manos con que se expresan diversos estados de ánimo. A veces, un gesto vale más que una palabra. Si el declamador no emplea con acierto los ademanes, o los utiliza fuera de conveniencia, desluce su interpretación y revela una desarmonía que los oyentes perciben enseguida.
Cuando un declamador se mueve como león enjaulado en el escenario o, por el contrario, se queda como fijo al estrado, adopta alguno de los extremos incorrectos en lo que a movimiento se refiere; los pasos deben apoyar a la palabra, pero nunca dominarla.
La naturalidad refiere a la concordancia de los movimientos con el conjunto integral, físico, temperamental y conceptual del declamador. Lo que no aparezca como un brote natural del momento y de la idea, está mal hecho, por lo que todo intento de imitación es des aconsejable.
La capacidad de variar el tono, la intensidad, el alcance, la velocidad, la entonación y las pausas se llama flexibilidad, muy importante para darle a la Declamación una fisonomía atrayente. Una voz monótona, siempre igual, que no se modifica a lo largo de una disertación, fastidia la atención del público y provoca el desinterés.
Consiste en la breve interrupción del tiempo en un poema. Existen algunos signos principales en nuestras declamaciones con diferentes tiempos de pausa: La coma, que vale un tiempo. Cada vez que se encuentre una coma, pensará en la palabra “uno” y aprovechará para respirar durante ese tiempo. Cuando se encuentre punto y coma pensará “uno, dos”.
Según la Historia antigua la declamación se inicio en el teatro griego
https://vanguardia.com.mx/articulo/el-arte-declamatoriohttp://hoy.com.do/la-declamacion-es-maricusa-ornes/
- https://books.google.com.co/books?id=_NkeAAAAMAAJ&pg=PA38&lpg=PA38&dq=historia+de+la+declamacion&source=bl&ots=WmKFV1lP9F&sig=n3jIZx5bm84kfCX8-yajSx9_LZM&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwiGxpDPv8veAhVO7FMKHajQBxQ4ChDoATAJegQIBxAB#v=onepage&q=historia%20de%20la%20declamacion&f=fals
ODA
La
oda (del canto griego) es un subgénero lírico y una composición poética de tono elevado o cantado, que trata
asuntos diversos entre los que se recoge una reflexión del poeta. Según el tema
que se trata, puede ser religiosa, heroica, filosófica o amorosa. En general se
aplica a todo poema destinado a ser cantado. Se utiliza
también para hacer alabanzas a cualidades que poseen personas u objetos que el
poeta quiere destacar positivamente.
Antiguamente
se cantaba con el acompañamiento de un instrumento musical. En la Antigua Grecia
donde tiene sus principios, existían dos tipos de odas: las corales y las cantadas por una
sola voz (monodia). Píndaro compuso odas a los
dioses, héroes y atletas. Las de Alceo de Mitilene
celebraban las virtudes militares y a los guerreros; y las de Safo, a los amantes y el amor; Anacreonte
se sirvió de ellas para aplaudir los placeres de la mesa y del amor. De la
grecorromana Melino sobrevive una oda al Imperio. Entre los
latinos se desarrolló un estilo particular, en el que descolló Horacio, basado en una mezcla de
los estilos de Anacreonte y Píndaro.[cita requerida]
En la poesía castellana cultivaron este género Fray Luis de León,1 Garcilaso de la Vega, Herrera, Quintana, Cienfuegos, Juan Nicasio Gallego, Espronceda,
etc.
Son famosas a su vez las odas de Ronsard, Víctor Hugo y
Théodore de Banville en Francia, Abraham Cowley y
John Gay en Inglaterra, Klopstock en Alemania, Manzoni y Bernardo Tasso
en Italia; en Chile, las Odas Elementales de Pablo Neruda
proyectan una renovación del género para toda la litera
POESIA BOYACENSE
Julio Flórez
(Julio Flórez Roa; Chiquinquirá, 1867 - Usiacurí, 1923) Poeta colombiano, el más popular de los de su tiempo, romántico y becqueriano tardío. De naturaleza enfermiza y de temperamento bohemio y aventurero, frecuentó en Bogotá la Gruta Simbólica, cenáculo bohemio de artistas múltiples. Pasó algún tiempo en Caracas, fue declarado "ciudadano de honor" en México y estuvo en Madrid como agregado a la Legación de Colombia en España. Publicó nueve títulos, dos de ellos en España: Fronda lírica (Madrid, 1908) y Gotas de ajenjo (Barcelona, 1909). Fue coronado poeta nacional poco antes de morir, en su retiro de Usiacurí.

Julio Flórez
Su alejamiento de lo nuevo le llevó a ignorar casi el legado de José Asunción Silva, en contraste con el éxito de su producción. Su nombre aparecía ya en la antología La lira nueva (1886), años antes de que publicara su primer libro, Horas. En su obra se cruzan el fervor religioso, la blasfemia y la entonación pagana; triste y sentimental, su dolor es sincero y con él llega a lo hondo del pueblo y de las cosas.
Romántico de constitución débil y pesimista por naturaleza, Julio Flórez es realmente un lírico posromántico (en la línea de Gustavo Adolfo Bécquer) que no se llega a contagiar del modernismo de Silva y Rubén Darío, pese a la época en que vivió. Sus tendencias populares y su afán de soledad lo convirtieron pronto en un hombre "incomprendido" y en un poeta subestimado; cuando se le tributa el homenaje nacional de su coronación, le faltan veintitantos días para llegar al de su muerte. Pese a la incomprensión de los mejores, Flórez fue uno de los poetas más populares de su tiempo.
Páginas suyas fueron incluso musicalizadas, como La araña y Flores negras, que alcanzaron gran repercusión pública, ya que gustaba a eruditos y analfabetos. Sus poesías fueron recogidas en diversos volúmenes: Horas (Bogotá, 1893), Cardos y lirios (Caracas, 1905), Cesta de lotos, Manojo de zarzas y Fronda lírica (Madrid, 1908), Gotas de ajenjo (Barcelona, 1911), Oro y ébano (1943), pero no todas han sido recopiladas aún.
Sus temas son típicos del Romanticismo: el amor no correspondido, el misterio lunar, el fúnebre ciprés, la orgía de los cementerios, la vanidad de las glorias humanas, el dolor, la voluptuosidad y la muerte. A pesar de su torrentosa espontaneidad, la expresión formal de la poesía de Julio Flórez no siempre peca de incorrecta y descuidada. Abundan en su vasto repertorio versos y aun poemas enteros dignos de figurar en la más exigente antología de la poesía americana. Por esta rara virtud, perviven en la memoria de las gentes poemas suyos como "Gotas de ajenjo", "La araña", "Idilio eterno", "Job", "La pedrada" o "La gran tristeza".
Biografía
Máximo exponente de la poesía rustica y polifacética de Colombia, nació en el municipio de Monguí ubicado en el departamento de Boyacá, el día 23 de abril de 1931. Sus estudios primarios los adelantó en el colegio San Francisco de su tierra natal y el bachillerato en el colegio Salesiano de Bogotá. Le gustaba participar en todas las actividades culturales de su colegio, tanto en la primaria como en la secundaria. Al cumplir el tiempo exigido por las leyes colombianas en el servicio militar, se le insistió para que permaneciera allí como artista para la dirección del mismo y de otros grupos pero Rómulo no aceptó.
Trayectoria profesional
Al revivir la vida civil se dio el seudónimo de “Campesino boyacence” con el que se hacia conocer en diversos círculos artísticos. En 1953, ingresó a la academia Goranchacha dirigida por el maestro Álvaro Ángel, donde permaneció un año estudiando teatro y luego se retiró para irse con la artista Raquel Ercole, permaneciendo allí durante dos años, alternando con presentaciones en los diversos campos artísticos del país. En cada una de sus interpretaciones poéticas hace llorar a las gentes que son sentimentales. En el mes de noviembre de 1955 fue nombrado alcalde de su ciudad natal, no como funcionario sino como artista porque eran contadas las oportunidades que se encontraba el burgomaestre.Tiempo posterior renunció a su cargo, pero no le fue aceptado siendo nombrado también para otras poblaciones, cargos que ejercía similarmente al anterior, porque su presencia era indispensable en diversos escenarios nacionales. En septiembre de 1960, decidió radicarse en Bogotá, organizando el grupo Romerías con el cual permaneció ocho años, presentándolo en la TV, bajo el auspicio de la Presidencia de la República, lapso en el cual se consagró como máxima figura de la poesía nacional, siendo conocido a escala internacional.
En una presentación a la que asistía el presidente Guillermo León Valencia, le sugirió que utilizara su propio nombre en lugar del “Campesino boyacense” y a partir de ese momento, noviembre de 1962, se llamaría “El indio Rómulo”. A través de su legendaria trayectoria artística en la cual intervino en diversas películas de largo y corto metraje, fue galardonado con más de 20 medallas de oro, otorgadas en otros tantos eventos nacionales e internacionales, como recompensa a su agotadora labor en la divulgación de la cultura a través de sus poesías intachables.Una de sus poesías más famosas y con la cual acostumbraba iniciar sus presentaciones es “El yerbatero” que dice así: "Por mí, Patrón yo podía decile sin tanta labia, que manque soy yerbatero yo nunca he tau en la jàbrica, onde jabrican los títulos de mis colegas, sé tanta mas medecina quellos porque yo sé mas gotanica.. Mire yo se curar romanticismo, jlemones, jiebres, neugralgias, sarampión, idropesía, tisis, cáncer, alejancia, viriguela, coto, carate, sabañones y hemorragias.
Fragmento
"Yo sé curar con mis yerbas, mis rezos y mis pomadas gota, coral, tembladeras, vagido, vómito, nausias, paludismos, beriveri, heresipela, tos y asma…Gripa, carraspera, cólico, calenturas, cangros, llagas, diabetis, calambres, doleres de muelas, tumores, úlceras, caspa, chichones, escarlatina, mal de ojos, mal de patas, mal de estómago, mal de amores, mal de rabia, mal de sambito, lombrices, gusanera en la arretranca, animales de las tripas y la tenia solitaria. Y eso es lo que me embejuca que sabiendo tantas vainas no me dejen recetar en la comarca. Yo no necesito isamen, soy tegua y con eso basta."
Rafael Burgos

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